domingo, 18 de septiembre de 2016

No voy a ver a Kraftwerk

La pasión de los shows, la pasión de los estadios mueve muchos corazones y traslada muchas almas. Las empuja en caravanas hasta puntos recónditos de la provincia, si tienen auto es un bardo estacionar entre trapito y trapito, entre puteada y puteada. Y si la movemos en bondi la procesión de la larga caminata a la salida para poder pegar un puto taxi a la hora que los bondis ya escasean no tiene fin.
Ya viene mal parida la compra del ticket si no tenes tarjeta morfando una hilera kilométrica con el riesgo de llegar a una ventanilla que te golpee en la cara: "están agotadas". Y si tenes la suerte de pegar la Visa hay que garpar la vacuna obligatoria de gastos caros administrativos que compran tu comodidad.
De festivales ya sabemos que la organización siempre se queda cortina con las hordas masivas. Las instalaciones a duras penas las pueden bancar. Las larguísimas colas esperando una hamburguesa y una birra a unos vacunantes 200 pesos, los baños químicos que se transforman en confesionarios y el sonido que muchas veces se queda corto por la imprevisión de la prueba del dia anterior.
Y digo esto sin abandonar mi condición de asistente a estos eventos porque lo seguiré haciendo pero...
Porque pagamos un precio tan caro por tanto maltrato?


Lumpens vs Coolers


Asi como la abeja reina y su zángano son mantenidos por las abejas obreras que laburan todo el dia para conseguir la miel de su sangre, el mismo ecosistema social ocurre en todo el mundo con los seres humanos, en Argentina, Europa, EEUU y quiza en la China.
En este ecosistema, las abejas obreras son los trabajadores de clase media que como no tienen de sobra para bancarse un caro taxi andan desprotegidos por las calles gobernadas por todos los mecheros del mundo u oportunistas. En esta ultima clase social podrian enrolarse los“pobres incomprendidos por el duro sistema social”, los “lumpens chupasangre”, los“hippies en contra del sistema capitalista”, o simplemente gente que ha elegido estar fuera del sistema. Esta clase social ha elegido vivir en grandes ciudades urbanas capitales del mundo porque obviamente alli esta el principal alimento masivo de sus víctimas. A esta clase social no le gusta estudiar, trabajar ni nada que implique esfuerzo diario. Se quejan de los “chetos” , de “los que necesitan cosas materiales para vivir”, o simplemente de los “caretas”.
No hare hincapié en aquellos jóvenes y no tan jóvenes que tienen una familia opulenta o generosa que les provee el dinero que mensualiza sus vidas, sino de los que no poseen esa varita mágica. O que quiza la posean pero se les cortó el chorro cuando se distanciaron furiosamente de sus progenitores renegando de sus orígenes.
Esta clase social se divide en dos subclases que pueden diferenciarse entre si o bien mezclarse a gusto:
  1. los que eligen claramente robar, chorear, punguear o como se le llame (carteras, celulares y demas yerbas incluidas en los bolsos o bagajes de sus sustracciones) ya se por medio de la modalidad del hurto (mas pacífica) o bien por la movilidad del robo violento o con zarpaso. Estos directamente no trabajan.
  2. Los que eligen la prostitucion o el trueque a su favor.
Si vamos a la primer subclase, aca tenemos de todo pero principalmente le cagan bastante la vida a locales y turistas latinos que le duelen los dólares o los euros que valen varias monedas mas que la de su pais. Estos pobres seres desprevenidos se encontraran trabajando el doble o arremangandose ahorcadisimos para poder seguir pagando las cuotas de los objetos robados mas la del objeto de reposicion, generalmente el smartphone que un ser normal necesita para estar comunicado con el exterior. Ni hablemos de los trámites engorrosos para pasaportes, documentos, reposición de tarjetas de crédito o chips de celulares para los que encima deberán esperar todo un fin de semana hasta que el lunes abran las empresas proveedoras. Porque a los chorros les encanta robar viernes o sábados por la noche.
Si vamos a la segunda subclase, aca tenemos de todo tambien, los que no trabajan quejandose de su eterno desempleo, los que trabajan en laburos precarios o los que no duran en sus temporales trabajos porque dicen que sus jefes son malos con ellos, los maltratan y los echan o terminan renunciando. Casi siempre el cobrar en negro un magro sueldo caracteriza el 90% de estos empleos. En esta segunda subclase podemos decir que los que ejercen la prostitución son bastante baratos porque en lugar de cobrar una tarifa sexual como los que ejercen el oficio mas viejo del mundo, se convierten en chongos/as de un “cooler” que subvenciona las salidas de pareja, las birras o el vino, alimentación, un viajecito, un regalito y/o dormir algunas noches en la cómoda cama del depto o loft de soltero/a de sus víctimas sexuales bajo la excusa del buen sexo, del amor o de una mezcla de ambos.
Si hablamos de “trueque a favor” decimos “me convierto en tu amigo, te ayudo, te contengo, te banco o te hago este favor y bla bla bla” pero esos favores o companias cariñosas teñidas de amistad, generalmente le salen mas caros al “cooler”. Si estos lumpens prestan su vehiculo al “cooler”, este pagará el mantenimiento del objeto de movilidad hecho pelota que acumuló varios cachetazos y batallas. Si albergan al amigo turista en sus casas, el amigo turista pagará todos los objetos de supermercado que se convierten en la canasta del mes del amigo, no solo de alimentación sino tambien objetos de limpieza. Si el favor es tan grande que tocan la sensibilidad del amigo “cooler” culpable, este invitará a almorzar o a cenar, o pagará entradas a clubes, conciertos u otro lugar de entretenimiento mundano. El "amigo" fiel que se convierte en gran amigo y se preocupa desmesuradamente del amigo víctima que han hecho recientemente, quiza pueda quedarles debiendo dinero prestado, aunque sean escasos billetes. Cuando la deuda lleva un largo tiempo sin concretarse la devolución, claramente se alejan del amigo víctima que deja de ser su amigo pero no les importa, porque rapidamente con su empática y carismatica personalidad en el camino van conquistando nuevas víctimas.
Estan también los que prometen favores del estilo “yo te conecto con tal”, “yo te consigo el departamento que estas buscando”, “yo tengo un amigo que...” y la lista de mentirijillas es larga. Nunca lo concretan, pero la firme promesa hace que en un largo mientras tanto la victima engañada les haga toda clase de favores desde el mas chico hasta el mas grande (según el grado de inocencia o interes que tenga la victima).
Hay tanto pero tanto para hablar de ejemplos de esta clase holgazana y todas sus formas, que podriamos terminar perdidos en un gran laberinto donde la salida siempre esta lejos, porque sus tretas de supervivencia tienen las mas distintas variedades y modalidades cambiantes según la ciudad, el pais o el perfil de las victimas que atacan o engañan.

Mientras tanto, los trabajadores no amparados por ninguna varita mágica de la vida seguimos laburando y laburando sin parar, aprendiendo todos los dias para no caer en las garras de esos vibrantes y explosivos personajes que acechan en todas las esquinas del mundo.